martes, 24 de septiembre de 2013

Higiene y aseo del enfermo

Una de las mayores diferencias que se aprecian entre los hospitales modernos y los hospitales de hace veinticinco años es la higiene, tanto individual de los enfermos como general del hospital. Era típico el olor del hospital, que se percibía desde la calle, y por medio del olfato se podía saber en qué parte del hospital se estaba.
La higiene ha colaborado con los antibióticos en el enorme descenso de la morbilidad y mortalidad por enfermedades contagiosas. La higiene del enfermo, así como su aseo personal, deben ser extremados y cuidadosos. Si el enfermo está acostumbrado deben facilitarse sus hábitos higiénicos; más interesante es la actuación del hospital sobre los enfermos que carecen de ellos, pues es el momento de realizar una auténtica educación sanitaria para conseguir que, a la salida del establecimiento, conserve las costumbres de aseo y limpieza personal que muchas veces habrán sido aprendidas y seguidas por primera vez en el hospital.


El personal auxiliar sanitario es el personal que tiene contacto más estrecho con los enfermos; por ello, a este personal corresponde el enseñar, poner en práctica y ayudar para, sin herir la susceptibilidad, sin ofender al pudor y con el máximo respeto al paciente, pero con energía, tacto, comprensión, cariño y femineidad, conseguir una perfecta higiene y un completo aseo de los enfermos a su cuidado.

Se entiende por higiene la ciencia que estudia los hábitos, reglas, usos y costumbres que influyen favorablemente sobre el estado de salud de los individuos. Se entiende por aseo la serie de cuidad, atenciones y actuaciones que se ejercen sobre el individuo para conseguir su limpieza y un aspecto más favorable.

palyginti kainas