sábado, 12 de octubre de 2013

Preparación del enfermo para intervención quirúrgica

Las intervenciones quirúrgicas son de muchas clases y pueden afectar a muy diferentes aparatos o sistemas orgánicos. La preparación del enfermo no es igual en una especialidad quirúrgica que en otra, pero hasta dentro de la misma difiere según la enfermedad, el estado del enfermo o el tipo de intervención a realizar.
La cirugía de urgencia, que actúa lo más rápidamente posible en cuanto recibe al traumatizado, dispone de muy poco tiempo para preparar al enfermo.


La cirugía programada, la que puede ser planificada con semanas o meses de anticipación, permite una preparación que favorece la resistencia del enfermo y aumenta las posibilidades de éxito. La preparación fundamental para una intervención quirúrgica es la anestesia; hoy constituye una especialidad médica que incluye la reanimación, y cuyos avances han permitido penetrar donde hace pocos años estaba vedado.
La anestesia se favorece con una actuación medicamentosa y psicológica previa sobre el enfermo, para conseguir un máximo de tranquilidad, relajamiento; en suma , se pretende realizar una preanestesia.
Es conveniente mantener unas horas de dieta, previa a la intervención, para favorecer el vaciamiento intestinal, y se puede ayudar con un enema de levado una hora antes del acto quirúrgico.
El enfermo estará bien aseado. La zona correspondiente al campo operatorio debe ser bien afeitada, con generosidad, por si hubiera que extender el campo; previamente será tratada con solución desinfectante, que seguirá a un perfecto lavado con agua y jabón.
Determinadas intervenciones quirúrgicas exigen una preparación especial mediante dietas alimenticias o preparación medicamentosa.

Se denomina intervenir en ambiente antibiótico a la preparación del paciente con dosis adecuadas del antibiótico más activo sobre el germen causante del proceso, durante la intervención y desde dos o tres antes de la misma, para así limitar la infección en el espacio y reducir sus posibilidades de extensión con motivo de la herida quirúrgica.

Debe realizarse análisis de orina, en el que lo más importantes es la albúmina, glucosa y sedimento.
Se requiere preparar psicológicamente al enfermo pues tiene que colaborar en la recuperación postoperatoria para procurar sea lo más breve posible y sin complicaciones.
La alimentación de los días anteriores a la operación deberá aumentar las reservas de glucógeno en el hígado, por lo que será rica en frutas y verduras
Se mantendrá una dieta de seis a diez horas anteriores a la intervención, y no se dará agua, por lo menos, en las tres horas anteriores.

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